Después del carisma: liderazgo y gobernabilidad en democracias fatigadas

Una reflexión sobre el agotamiento del liderazgo carismático y los desafíos de la responsabilidad política en democracias sometidas a presión constante.

POLÍTICA

Moshe Pitchon

2/23/20262 min read

Las democracias contemporáneas se enfrentan a una paradoja inquietante: cuanto más carismáticos son sus líderes, menos gobernables se vuelven sus sistemas.

La política se ha convertido en un ejercicio permanente de representación. El liderazgo se mide por la capacidad de generar emociones, polarizar identidades y ocupar el centro del escenario. Sin embargo, mientras crece la intensidad del discurso, disminuye la capacidad real de gobernar.

Desde esta perspectiva —y no desde la coyuntura electoral— la experiencia reciente de Israel resulta especialmente reveladora.

La breve jefatura de gobierno de Naftali Bennett fue todo menos carismática. No ofreció grandes relatos ni promesas redentoras. Fue limitada, incómoda y, para muchos, decepcionante. Precisamente por eso merece atención.

Bennett no representa un centrismo ideológico. Sus posiciones en materia de seguridad e identidad nacional se sitúan claramente a la derecha. Lo distintivo fue su comportamiento bajo presión: un liderazgo que evitó la teatralización permanente y priorizó la gobernabilidad.

Las decisiones se presentaron como compromisos necesarios, no como gestos épicos. La coalición no fue celebrada como síntesis ideológica, sino aceptada como condición para evitar la parálisis institucional.

El poder se ejerció con cautela, no como afirmación identitaria.

En una época dominada por la política-espectáculo, esta actitud resulta casi anómala.

El gobierno israelí formado en 2021 fue heterogéneo y frágil. Pero su razón de ser no fue ideológica, sino funcional. Tras repetidos bloqueos electorales, la alternativa no era entre programas, sino entre gobernar o no gobernar.

Esta lógica no es ajena a Europa. La dificultad para formar mayorías estables, el desgaste de las instituciones y la fatiga ciudadana son fenómenos compartidos. Israel, lejos de ser una excepción, actúa como un laboratorio adelantado de estas tensiones.

La experiencia Bennett plantea una cuestión central para las democracias occidentales:


¿puede existir un liderazgo eficaz sin recurrir al carisma permanente?

La respuesta no es triunfal. El liderazgo post-carismático es posible, pero vulnerable. Exige disciplina, contención y aceptación de límites. No promete transformación, sino estabilidad. No inspira multitudes, pero preserva instituciones.

Esta reflexión se desarrolla con mayor amplitud en la edición ampliada de Algo Nuevo Está Sucediendo: La vida y los tiempos de Naftali Bennett S (en ediciones impresas y digitales), donde analizo cómo las ideologías se comportan cuando se enfrentan a las restricciones de la gobernabilidad democrática —en Israel y más allá.